A medida que se acercaba mí mayoría de edad me pasaba parte del tiempo pensando en el sexo, remarco sexo no amor, hasta el momento me había abierto de piernas para más de un muchacho, pero no me sentía satisfecha, me lo pasaba bien, me gustaba, pero sentía que me faltaba algo, que no era suficiente, que debía de haber algo más, algo que se me escapaba.
Leí libros sobre erotismo entre ellos “Lolita” me impresiono esa historia entre un hombre maduro y una adolescente ¿quizás ahí radicaba la clave?. Me acorde a Daniel y la conversación que mantuvimos. Aquella misma noche me acaricié pensando en él, fantaseaba con la idea de ser Lolita siendo seducida por ese hombre entrado en años.
A la mañana siguiente decidí escribir un diario sobre esas idea e investigar sobre donde podría encontrar alguno adecuado. Por razones obvias descarté a Daniel de inmediato.


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